“No pinto rostros, personas ni personajes. 

Pinto almas a través de sus miradas.”

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En Proceso_

Estudio para inspiración

A Arrúe le inspira una mañana, le inspira una mirada, le inspira la calle.

En realidad a Arrúe le inspira lo que le apasiona: el cine, la música, las personas.

Pero él va más allá, él se envuelve de las personas, de su forma de mirar, de sus almas.

Sus vivencias, su infancia, cuando su forma de jugar era pintar y dibujar, todo ello viene a su cabeza y a través de sus sentidos lo traslada con sus manos a un lienzo.

Preparación

La obra de Arrúe se basa en un buen dibujo. El dibujo es la matriz, la esencia de todo.

A partir del dibujo construye su obra con cada pincelada, con cada veladura.

Arrúe construye la imagen a base de diferentes veladuras, diferentes capas, colores… con ellos genera luces y sombras, matices, penas, alegrías.

Y por último Arrúe termina maquillando a sus personajes, con óleo, sí, pero esa es su forma de vestirles la piel, de darles textura, de darles vida.

Remates

Arrúe termina sus cuadros aunque no esté acabado… él sabe cuando su obra está completa porque la realidad que ha plasmado es la inspiración que volaba en su cabeza.

A Arrúe le inspira la vida y cuando él siente que lo que ha salido de sus manos es lo que reflejaba su mente remata su arte.

La pasión que siente Arrúe por la pintura, por el arte, por sus personajes los lleva al lienzo en cada pincelada, en cada matiz, en cada trazo.